miércoles, 11 de junio de 2008

Mercado Nocturno de Chiang Mai (Night Bazar)

Sawatdii!

Llegamos a eso de las 17.00h. y estaban poniemdo algunos puestos. Otros ya estaban puestos. Aquello era de locos. Imaginaros una acera llena de puestos por donde vas pasando. Haceros a la idea: imaginaros el Paseo Pereda de Santander donde en la acera de la derecha y el la de la izquierda todo lo que se ve son puestos y más puestos. y no solo eso, además en las calles adyacentes más puestos.

Allí, cada vendedor trata de llamar tu atención de alguna manera para que compres allí algo.

Había de todo. Cosas raras, como relojes despertadores hechos con latas de coca-cola, de cerveza, etc., o cosas bien chulas, como figuras de madera, sedas....

La primera cosa en caer a la saca fue una maleta pequeña de Gucci para Marta, por supuesto de imitación, pero muy bien lograda. En un principio nos pedían por ella 3800 baths (unos 77.5 euros) y al final la conseguimos por 1800 baths (36.5 euros) junto con alguna palabreja un tanto insultante por parte del vendedor, bastante feo por cierto. Aunque todo esto forma parte del teatro del regateo en estos mercados.

Luego descubrimos un puesto con unas lámparas de papel preciosas. todas nos gustaban desde las pequeñas a las grandes. Al final nos llevamos la mediana por 150 baths (3 euritos)

Y por supuesto, no podía faltar los relojes de imitación tipo Rolex, Tag Heuer, etc. Pues bien, había leído en foros de viajeros en internet, si les comentas al que vende que estás buscando un buen reloj, ellos te cojen y te llevan a un trastienda en plan ilegal, a escondidas y allí te enseñan el material. Pues eso mismo me pasó a mí, que cosas. Nos cogió y nos indicó que le siguieramos .Era de película. Atravesando el mercado, pasando por todos los puestos. De vez en cuando se giraba para ver que le seguíamos y nos hacía un gesto con la mano para que le siguieramos. Entramos a una tienda de bolsos y maletas de imitación (justo donde Marta compró la maleta de Gucci), retiró una cortina del fondo de la tienda y abriendo una puerta, ante nuestros ojos aparecieron un montón de relojes tanto de hombre como de mujer, increible. Marta y yo nos mirábamos y no pudimos descojonarnos por la situación. Había cámaras en el techo para vigilar que nadie se llevara nada sin permiso, aunque a mí me daba en la nariz que aquellas cámaras eran de plástico para intimidar algo. Nos enseñó un montón de modelos y yo me decidí por un Tag Heuer Carrera Cronógrafo automático en negro y Marta un Rolex de mujer. En total todo iba a ser 3000 baths más 100 de propina para el vendedor por el paseo que dimos a la trastienda)

El reloj de Marta lo tuvieron que cortar un poco la correa de metal y lo sacaron fuera un momento lejos de nuestra vista. Tras el arreglo, Marta ve que el reloj que la han dado no se parece en nada al que ella había elegido. Y aquí empieza la movida....

El chico sale a buscar a su hermano. Empiezan a hablar entre ellos en su idioma, entran y salen varias veces de la sala. Nos muestran un Rolex que si se correspondía con el que había elegido ella, pero de repente Marta observa que empiezan a "destriparlo" medio a escondidas (Marta se dio cuenta de ello). Total, que tras ver ese chapucero espectáculo, decidimos que el Rolex para ellos y que nos llevaríamos mi reloj, el Tag Heuer, por 1500 baths (30 euros) frentre a los 1800 del principio.

Nos vamos de la tienda y al rato, el chico nos persigue reloj en mano, diciendo que el reloj estaba bien y listo. Pero al decirle lo que vimos (el destripe del reloj) se escusa diciendo que lo que estaban haciendo era ponerle una correa mucho mejor que la que tenía, y claro, le dijimos que no lo queríamos. Se fue. A saber qué dirían de nosotros después, pero nos la trae floja. Nosotros a lo nuestro y a seguir.

Para superar el cansancio y la odisea de los relojes, decidimos introducirnos de una vez por todas, en la cultura del país y probar las maravillas del masaje tailandés. Increible, durante una hora, pies, piernas, brazos, manos, espalda, hombros, cuello y cabeza, es decir, completito. A los dos nos retorcieron, nos soboron, nos estiraron, nos apretaron, pero de maravilla. Salimos de allí con el cuerpo dolorido, pero en 5 minutos estabas como nuevo, una sensación muy placentera. Parece mentira que las dos chicas que estuvieron con nosotros de poco más de 1.50 de altura tuvieran tanta fuerza, como metían el codo, como apretaban...pues todo eso por sólo 3 euros cada uno.
Tras eso, nos fuimos a cenar con la pareja gallega. Nos fuimos al RATANA (comida thai buena y barata) De ahí caminado al hotel para bajar la cenita y a dormir. Al día siguiente tocaba excursión con un taxista que nos iría a recoger al hotel y nos llevaría de tour.

Pero eso, amigos, es otra historia....

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