domingo, 13 de julio de 2008

3 de mayo: Ao Nang - Krabi



Hoy nos hemos levantado sin poner el despertador. Nos apetecía despertarnos sin prisas, dejándo que el cuerpo se despertase cuando le la gana.

Teniendo en cuenta que aquí amanece a las 6 de la mañana, la luz entre pronto por la ventana de la habitación y si a todo esto la añadimos que pegado a nosotros estaba la obra del hotel, y que a las 7 de la mañana empiezan la faena, ya os imaginais, ya os haceis una ligera idea de lo que pudo pasar. La cosa es que a los 8.30 de la mañana estábamos danzando. Una pena.

La idea que teníamos para ese día era pasear y conocer un poco más con la luz del día la zona e ir a la playa. De paso, contrataríamos la excursión para mañana.


Tomamos como referencia dos agencias que organizan excursiones (o tours, como dicen ellos) que recomienda la guia de viajes de Lonely Planet, así que allá nos fuimos.


Pedimos información para las excursiones y nos llevamos un montón de información con los precios de cada una de ellas.


Ya de paso, y puesto que estábamos allí y era pronto, preguntamos si había alguna excursión para hoy. La chica, muy majetona, llamó por teléfono a no se quien, y nos dijo que a las 11.30 de la mañana empezaba el tour a la Isla de James Bond, famosa porque allí se grabó la película de "El hombre de las pistolas de oro" (The man with the golden gun). Sin pensarlo, la contratamos...


Nos fuimos al hotel porque nos iban a recoger allí. La excursión costó 1800 baths (menos de 20 euros por persona).


Nos recogieron en una furgoneta tipo mini-bus con capacidad para 9 personas. En ella íbamos 6 personas (3 parejas jóvenes), nosotros de España, otra pareja de Eslovenia y otra más de Inglaterra. Idioma común: inglés.


He de indicar antes de nada, la maravillosamente mal que conducen los tailandeses. Aquí conducen por la izquierda, pero ese no es el motivo de mi crítica. Lo peor de todo es que no hay, aparentemente, normas de circulación, y si existen, se las saltan a la torera. Por otro lado, existe policía, es cierto porque se les ve, pero son muy pocos. No es como en España que por las autovías circulan coches patrulla, o la pareja de motoristas. Es precisamente esa "ausencia" de policía por lo que hacen lo que hacen. A modo de ejemplo y para que sepáis de lo que hablo, aquí os pongo algun ejemplo de los que yo fui testigo. Empieza el viaje:

  • Los motoristas van sin casco (ni tan siquiera lo llevan en el codo como hacen los descerebrados)
  • Además de no llevar casco, algunos de los motoristas, emplean una mano para conducir y la otra para hablar con el móvil o, en días de lluvia, llevar el paraguas para no mojarse.
  • Hasta que no he llegado a Tailandia, no he descubierto la verdadera capacidad de un ciclomotor. Lo normal es el conductor y a lo sumo otro más que viaja de "paquete". Eso es lo normal, en teoría. Pero la práctica es distinta. Aquí viaja la familia al completo y varía en número (entre 3-4 miembros) en un mismo ciclomotor. Si no lo entendeis, mirad estas fotos:

Aquí el padre conduce, la madre va detrás y el hijo o hija delante del padre.



En esta ocasión, tres amigas comparten medio de transporte (ninguna lleva el casco)


Aquí se ve la familia al completo el padre, la madre y sus dos hijos.


  • Los semáforos son un mero adorno situado en la mayoría de las calles. Si un semáforo está rojo para los coches, se lo saltan directamente, que es mejor que parar. -es tontería esperar a que se ponga verde..
  • Si el semáforo está verde para los peatones, sálvese quien pueda. Aquí no os confieis. Ellos, por el punto anterior, no van a parar. Si quieres pasar, ten mucho cuidado, mira bien porque ellos no van a parar. Y si paran, vas a ver como tu estás cruzando por el paso de peatones, y justo a tu espalda empiezan a pasar coches (a veces incluso son tan osados que pasan por delante tuyo cuando estás cruzando.

En fin, que me enrollo un poco y pierdo el hilo del tema. Estábamos en la excursión de la Isla de James Bond. Resumiendo, nos recogieron en el hotel una furgoneta gris, la típica furgoneta que hay en todas partes que llevan a los turistas de excursión. Tras dos horas de viaje (si, si, dos horas) llegamos, por fin, al punto de partida...


Lo primero que fuimos a ver fue The Monkey Cave Temple (Wat Suwankuha), una gran cueva que albergaba en su interior un templo muy bonito, con un buda reclinado interesante. Debe de tener unos cinco metros de alto y es bastante ancha. En la parte derecha hay una estatua de Buda reclinada, eso si, mucho mas pequena que la que hay en el Wat Po de Bangkok. En la parte izquierda hay diferentes figuras de Buda. Subo unas escaleras y hay un altar donde se pueden realizar ofrendas. En la parte mas profunda y oscura de la cueva puedes ver como revolotean murcielagos. Al mirar hacia arriba, veo como cientos de ellos reposan boca abajo. Hago algunas fotos pero aqui la cueva es mas alta y oscura. Cuando salimos del templo aun nos da tiempo para hacer alguna foto graciosa de los monos. Hay algunos relamiendo pieles de platano que algún turista les debe de haber dado. Otro, se ha hecho con una bolsa de patatas fritas y se esta dando un festin sobre la rama de un arbol.Fuera de la cueva infinidad de monos que danzaban a sus anchas por todo el recinto y donde los turistas y los nativos les agasajaban con chucherías del tipo fruta(plátanos sobre todo)Marta se emocionó con los monitos y se sacó un montón de fotos, como veis...También vimos un perro con sarna (o similar) que nos dio mucha penita (prefiero no poner la foto, es un poco desagradable). Como ya se sabe, la religión budista no es partidaria del maltrato animal ni mucho menos por el sacrificio de los animales. Por esa razón no se veían más que perros por doquier...y en concreto el que vimos con sarna es un claro ejemplo de esto que cuento. Prefieren que sea la propia naturaleza que haga su labor antes que sacrificar a un perro que sufre...Ellos sabrán.


ENTRADA A LA CUEVA DEL TEMPLO DE LOS MONOS

Lo siguiente que vimos fue Limestone cave (Tam Lod) Kao Majoo. Aquí fue donde tuvimoa la primera experiencia con el monzón.
Justo antes de meternos en la cueva, de golpe y porrazo, de repente, sin avisar, se abrió el cielo y descargó una lluvia torrencial acompañada de vientos racheados que jamás habíamos visto antes. en segundos estábamos literalmente empapados. Eran unas gotas enormes que nos golpeaban con fuerza. Eso si, la temperatura era agradable, hacía mucho calor. Lo más gracioso de todo esto fue ver a nuestro piloto de la embarcación levantar con unas cuerdas, unos plásticos a modo de ventana para impedir que entrara el agua. Lógicamente nos refugiamos todos en la Limestone cave. Y cuando digo todos era todos (había allí dentro un montón de embarcaciones)

Se me olvidaba decir que la Limestone cave es una cueva en medio del mar, como si fuera un tunel de roca con una entrada y una salida, lo suficientemente grande en altura y longitud como para albergar a un montón de embarcaciones dada la situación monzónica.

Para que os deis cuenta de que el tailandés es un gran comerciante, os diré que dentro de la cueva en la que nos refugiamos, había un señor en una de esas barcazas vendiendo cocos jóvenes a los cuales les daba un golpe certero de machete lo justo para abrirlo e introducir un par de pajitas y así poder vever el jugo del interior.

Claro estaba que un servidor tenía que probarlo, por lo que nos compramos uno por el módico precio de 20 baths (0,40 euros) A Marta no le gustó mucho, pues ella se esperaba el sabor más a coco que a "verde" que es como realmente sabía. No olvidemos que era un coco joven, no un coco como te venden en el Carrefour.


Una vez que pasó el golpe de agua, llegamos por fin a la Isla de James Bond (Kao Tapoo). Lleno de gente, de turistas hasta el último de los rincones de la dichosa isla. La isla es bonita. Tiene algunas grutas donde es difícil pasar y una playita de arena fina. A unos diez metros de la orilla, el famoso islote que aparece en la película.
En la misma playa un montón de puestecillos de esos que te venden recuerdos un poco horteras pero que mucha gente pica y los compra el doble de caros que en otros lugares. Como dije, aquí se grabó la película "El hombre de las pistolas de oro". Aquí unas cuantas fotos típicas de la isla, un paseo por allí descubriendo algún rincón que mereciese la pena y a seguir.
Volvimos a la barca con rumbo a Koh Panyee, el pueblo flotante. en realidad es una villa de pescadores que están allí afincados en unas cabañas, chozas o como se quiera llamar que están literalmente clavadas en el agua, posadas sobre pilares de madera (el agua pasa por debajo) A sus habitantes se les conoce como los gitanos del mar, aunque a mi, después de darnos un paseo por el poblado, más que gitanos me parecieron musulmanes (lo digo porque no paraba de sonar por unos altavoces unos rezos, o al menos eso creo, similar a los que se pueden oír en cualquier mezquita en Marruecos)

En la excursión no estaba incluida la comida, pero nos pararon allí. Allí había varios restaurantes, que supuestamente están especializados en pescados. La verdad es que nada de lo que vimos nos agradó, por no hablar que los precios eran mucho más caros que en Ao-Nang. Conclusión, un helado y un paseo por el mercado y los puestos del pueblo. Una mezcla de olores muy fuertes lo invadían todo. La mayoría de las veces eran muy desagradables para nosotros, al menos no estábamos acostumbrados a ellos. Un mercado que estaba en dos calles donde vendían artículos de artesanía y comida. Aquí el olor era especialmente fuerte como digo. Hay todo tipo de pequeños bichos en bolsas de plástico cerradas herméticamente, pero no me atreví a comprar nada.
Volvemos con la canoa al punto de partida y nos vuelve a esperar la furgoneta, que nos lleva de vuelta al hotel. Otras dos horas hasta llegar. Nos despedimos de las otras dos parejas y cada mochuelo a su olivo. Una vez en "casa" fuimos a contratar la excursión para hacer mañana. Queríamos las Islas Phi-Phi, pero nos dijo la chica que estaba todo completo, mala suerte. Así que, nos decidimos por la excursión de las islas(Tup Island, Chicken Island, Poda Island y Phra Nang Cave-the Princess Bay). Todo por 450 baths por persona (9 euros) y esta vez con el lunch incluido.
Ya era hora de cenar y nuestro cuerpo y nuestro paladar nos pedía comida conocida. Por lo tanto cometimos un pecado leve al ir a un Burger King. ¡¡Dios, estar en Tailandia y entrar en un sitio de comida basura...!! Esto es imperdonable, pero lo necesitábamos, al menos hoy.
Tras la cena, un pequeño paseo por las calles llenas de tiendas y a dormir que mañana madrugamos...

sábado, 12 de julio de 2008

2 de mayo 2008: Rumbo a Krabi

6.00 de la mañana
¡¡Tararí...tararí!! Suena el despertador
Corre que te corre, terminar las maletas y volando hacia el taxi que nos esperaba. Como ayer tarde pagamos el alojamiento, hoy sólo era dejar las llaves al guarda de noche y punto. Lo malo es que estabo más dormido que una marmota. Estaba frito en su diván. Total que el tio no se despertaba ni en bromas, nos costó un poco que abriera los ojos, y cuando lo hizo era tal la cara de zombi que tenía que yo creo que no se enteró muy bien de lo que pasaba allí. Al final dejamos las llaves y puerta.
Allí estaba esperandonos el taxista. Dio su palabra y cumplió. He de reconocer que yo tenía mis dudas de que se presentara allí a esas horas, pero parece ser que en Tailandia son de palabra.
En fin, llegamos al aeropuerto de Chiang Mai y allí desayunamos un cafecito con unas galletas que nosotros llevábamos. Desde Chiang Mai en avión hasta Bangkok, y allí en el aeropuerto de Bangkok nos toca esperar 7 horas, largas e interminables, para poder tomar el avión con rumbo a Krabi. Una larga espera...
En Krabi nos esperaba un hombre con un cartel muy mono con el nombre de "Marta Montes", ya que la reserva estaba a su nombre. Nos subimos a un pedazo de coche marca Nissan, que no existe en España, y nos fuimos rumbo a Ao Nang, donde nos esperaba el hotel, el Tropical Herbal Spa & Resort.
Al llegar, una señora con vestimenta musulmana nos recibió con un par de toallitas húmedas y con aroma, dos zumos de frutas muy rico (tipo cóctel de bienvenida) y nos comentó que por estar de Luna de Miel, nos esperaba una sorpresita en la habitación: una cesta con fruta y un baño con flores en la pedazo de bañera de la habitación (muereté de envidia contemplando la foto)




La habitación una pasada. Con TV y todo, jeje. Hasta ahora sin TV, pero para la programación que había ahora, no hubiera pasado nada si no la tenemos. Nuestra habitación era una Gran Villa, para entendernos, una pedazo cabaña de teca, con un porche maravilloso donde podíamos sentarnos y tumbarnos en un diván, con una pedazo de cama tamaño XXL con mosquitera y todo, con un baño abierto, sin techo, dando una toque exótico al lugar, rodeados de vegetación, vamos una pasada. Echad un vistazo a las fotos del sitio...

En fin, después de darnos ese pedazo de baño en esa pedazo de bañera tamaño piscina olímpica, bajamos al centro a cenar algo. Cenamos unas pizzas y algo de comida thai, dimos un paseo por las calles y a la cama.

Al estar en plena selva practicamente, al llegar la noche se encienden todos los ruidos de un montón de bichejos, grillos, cigarras...y un montón más que no acertábamos a identificar. Bueno, uno de esos ruidos fuimos capaces de identificar: era la obra de un hotel que estaban haciendo justo pegado al nuestro, y que aquí, y eso lo descubrimos días después, trabajan en la construcción de 7 de la mañana a 10 de la noche, tanto hombres como mujeres.
Pero a pesar de todo, fue caer en la cama, cerrar los ojitos y mecerse en brazos de Morfeo...Dulces sueños

domingo, 6 de julio de 2008

1 de mayo 2008 (día 5º) Chiang Mai: 2ª parte

Tras el mercado, llegamos a la granja de orquideas. Según Benito, el guia, existen en todo el mundo unas 25000 clases distintas, aproximadamente. En Tailandia hay unas 1000 clases distintas de orquideas y en concreto en la granja donde estábamos había unas 100 diferentes.

Son hierbas terrestres o epífitas, ocasionalmente trepadoras, algunas veces saprófitas (es decir, plantas y microorganismos que se alimentan de materias orgánicas en descomposición) y ocasionalmente micoparásitas. Perennes (raramente anuales), se dice que las orquídeas pueden llegar a ser eternas, en la naturaleza, su vida está ligada a la vida del árbol que las alberga; se conocen plantas recolectadas a mediados del siglo pasado que todavía están creciendo y floreciendo saludables en muchas colecciones. No crecen más de 50 cm. Digo que su vida va ligada a la vida del árbol, porque se abraza a él, sin que se convierta en parásito, sino todo lo contrario, compartiendo la vida en conjunto, respetándose el uno al otro. Como dato, una orquidea tarda entre 2-3 años en dar la primera flor.


Allí había orquideas de todos los tamaños. Incluso unas que eran diminutas, muy enanas que no las habíamos visto nunca y que crecían en una especie de racimo todaas juntas. Las había rojas, naranjas, blancas, moradas, en fin, todas muy bonitas.


A la hora de comer, lo hicimos allí mismo, en la granja de orquideas, en un restaurante que había. La comida estaba incluida en el precio del tour, y como tal estaba encargada ya. Este fue el menú:
  • Dos trozos de tortilla de patata (increible, pero cierto. Ir a Tailandia a comer tortilla de patata...)

  • Un plato de patatas fritas


  • Otro plato de patatas tailandesas que eran un poco dulces, pero estaban muy ricas.
  • Arroz, como no. Muy bueno.

  • Costilla frita.


  • Muslos de pollo fritos crujientes.


Todo muy rico. Sin olvidarnos del agua y por supuesto de la cerveza tailandesa, que a estas alturas del viaje ya nos llevábamos muy bien.


Tras la comida, nos fuimos a ver a las tribus del norte de Chiang Mai. Cuando llegamos hacía un calor bárbaro. Estábamos en una especie de valle rodeado de montes y el calor allí se acentuaba. Lo que vimos al llegar allí fue un grupo de cabañas de madera de teca (La madera de teca, procede de la especie Tectona Grandis, que crece en Birmania, Tailandia, India, Indochina y Java, procede de un arbol que puede alcanzar una altura de hasta 40 m. y 1.5 m. de diámetro. Es muy apreciada debido a que es fácil de trabajar, secar, preservar y por su durabilidad.
Muy aconsejable para los muebles de exterior ya que es resistente a las termitas, los hongos y los insectos, además de ser casi insensible a la humedad. La teca no requiere pintura ni barniz debido a que posee un aceite natural que la hace impermeable, evitando que se deforme, agriete, o se torne quebradiza.)
Junto a la mayoría de las cabañas, había un puesto con cosillas para vender al turista que iba a verlo. La mayoría de las cosas que allí se vendían eran hechas por las tribus para sacar un dinero para ellos.


En todo el recinto había, si no recuerdo mal, 4 tribus diferentes, incluyendo a las mujeres jirafas. En cuanto a las mujeres jirafa, proceden de Birmania (la actual Myanmar) y llegaron a Tailandia como refugiadas, porque en su país una autentica dictadura, no dio ninguna ayuda a esta tribu cuando las mujeres fueron violadas y destrozadas vivas por militares o civiles. He de decir, y eso lo vi, que las mujeres jirafa son de una belleza espectacular, preciosas, y que los aros que llevan al cuello pesan una barbaridad, lo pude comprobar.Desde los cinco añitos, a las mujeres se les empieza colocando los aros y este proceso dura toda la vida. Los hombres de la tribu no llevan los aros, sólo las mujeres. Estos aros que se colocan en el cuello y que según pasan los años se hacen más grandes y por consiguiente más pesados, no consiguen alargar el cuello (eso es el efecto visual que produce) Lo que realmente hace es, en realidad, conseguir que con el peso de los aros los hombros se bajen, ceden por el peso, consiguiendo así ese efecto que hace que el cuello ha crecido. Allí están aprendiendo el idioma tailandés (no olvidemos que vienen de Myanmar). Es más, tienen su propia escuela, y yo no pude evitar entrar en ella y sacar la foto de turno, que momentazo...


Todas las tribus que allí viven son autosuficientes en cuanto a comida se refiere. Tienen plantaciones de arroz, pequeñas charcas donde pescar peces, cerdos, cultivos de verduras, frutales, agua, en definitiva, lo justo y necesario para subsistir. Si a esto sumamos lo que dejan allí los turistas al comprar las artesanías, junto con las subvenciones que el gobierno de Tailandia les ofrece, está claro que son capaces de mantenerse.


En todas las tribus, el hombre era el que salía fuera a trabajar, las mujeres se quedaban en casa. En el caso concreto de las mujeres jirafa, siempre han dicho y mantienen que si alguna vez desaparece la dictadura en su país de origen (Myanmar) y es gobernado por alguien que les preste ayuda y proteja, dejarían Tailandia para regresar a su tierra de origen. Pero según mi opinión, eso es algo difícil de que suceda.

De allí nos fuimos de vuelta a Chiang Mai. En principio la excursión terminaba con la visita de las tribus, pero el bueno de Benito (el guia) nos acercó hasta el centro comercial más grande de la zona (realmente impresionante) lleno de tiendas originales, nada de imitaciones. Dimos una vuelta por el centro comercial porque no teníamos muchos baths para gastar y además los euros que teníamos estaban en el hotel. Desde allí cogimos nuestro primer tuk-tuk por 60 baths (algo más de 1 euro). Fue una experiencia interesante, el aire caliente era irrespireble, mezclado con los gases de los coches directamente en la cara. Nos gustó el viajecito. Es una forma muy curiosa y económica de moverse por la ciudad, aunque creo que en Bangkok es aún más "interesante", lo probaremos. Nos dimos una merecida ducha en la guesthouse y fuimos a mandar correos por internet a la familia para dar señales de vida. Tras esto, una visita al mercado nocturno una vez más, un masajillo en los pies (arggggggg!!!!) y a cenar cerca del hotel en un restaurante italiano, que ya se echaba de menos la comida conocida para el paladar. Al empezar a cenar, vimos justo enfrente del restaurante un spa con uno precios más que razonables. Así que nos animamos y después de cenar unas riquísimas pizzas hechas al horno de piedra al momento, fuimos a recibir otro masaje que para eso estamos de Luna de Miel, ¿no?. Esta vez iba a ser uno de esos completitos con aceites...

Entramos en el spa, nos mandan sentarnos y aparece una chica con un barreño con agua y trocitos de lima dentro. Al rato sale un chico con lo mismo. Nos lavan los pies con ese agua fresquita, frotándonos con loas rodajas de lima por el pie. Tras eso, nos mandan pasar a una habitación donde nos dan unas braguitas de esas de usar y tirar a cada uno, nos mandan desnudarnos por completo y ponernos las braguitas que nos han dado. Nos miramos y empezamos a reir...¡que vergüenza! Mira que si no hemos metido en un spa de esos donde el tipo de masaje que te dan es un tanto diferente, digamos más "completito"??

Total, de perdidos al río, que narices. Aquí no nos conoce nadie, no? Pues adelante. Nos ponemos las braguitas y al cabo entra el chico con una bandeja donde tiene 5 tipos de aceites distintos con 5 aromas diferentes para elegir aquel con el que nos iban a masajear. Una vez elegido el aroma del aceite, entra el chico y la chica. No he dicho que en la habitación había dos camas separadas por un cortina. Nos tumbamos en las camas, cierran la cortina, la chica va con Marta y conmigo se queda el chico. Empieza el show. Voy a tratar de resumir la experiencia, y Marta y yo estamos de acuerdo en la descripción del momento

....como diría Homer Simpson "¡¡¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaarrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrgggggggggggggg!!!!

¡QUÉ MARAVILLA! ¡QUÉ PLACER! ¡QUÉ GOZADA!

Salimos de allí idiotizados. Fue una hora de super masaje con aceite. ¡Qué pena haber decubierto el sitio el último día en chiang Mai!

Al salir de la habitación, nos sentamos en el hall de la entrada del spa, nos dieron un vaso de agua fresca que nos supo a gloria y a pagar. Fueron 500 baths por los dos (unos 10 euros) Les dejamos 100 baths de propina y la que se lio en un momento. De repente, todos los empleados se pusieron alrededor nuestro de rodillas con reverencias, agradeciendonos la propina. Menuda vergüenza. Marta se puso roja como un tomate.

Tras la experiencia divina, tántrico diría yo, a dormir que a las 6.30 de la mañana habíamos quedado con eltaxista para que nos lleve al aerpuerto.

Fue la peor noche de todas...a eso de las 2.30 de la mañana, unos güiris que llegaron de juerga, se dedicaron a montar un jaleo de no te menees justo en el balcón junto a nuestra habitación....

Aquí termina nuestra estancia en Chiang Mai. Que pena...El viaje continuará esta vez rumbo al sur.

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