miércoles, 25 de junio de 2008

Fotos del mercado....

Hoja de platanero rellenas(arroz, carne...) a la plancha

Ranas (sobran comentarios)

Pescado secado al sol listo para comer





La Reina de las frutas según los tailandeses: os presento al Jackfruit



Setas y hongos







No son nécoras, son escarabajos del arroz fritos.









Unos riquísimos snacks de insectos fritos...















domingo, 15 de junio de 2008

1 de mayo 2008 (día 5º) Chiang Mai: 1ª PARTE

Comienza la aventura en compañía de Benito, nuestro guía tailandés que habla español, todo un lujazo.

La mañana amaneció lluviosa, pero eso no nos hizo perder las ganas de pasar un buen día.

Con Benito, apodado por otros turistas españoles que le han conocido como "Pocholo" o "Cabra Loca", habíamos quedado en la puerta de la guesthouse a las 7.15 de la mañana, y allí estaba puntual con el chubasquero puesto y otro dos más para nosotros.

Nos esperaba una pedazo furgoneta Toyota de 11 plazas enterita para nosotros, con aire acondicionado, muy espaciosa, con agua a nuestra disposición y con unas toallitas frías y húmedas con olor a colonia fresca que usaríamos durante el día varias veces y nos servirían para soportar mejor los calores y los sudores.

Tardamos algo más de una hora en llegar al campamento de elefantes, nuestro primer destino.


Una pasada de sitio. Varias excursiones había allí, sobre todo franceses.


El show empezaba con todos los elefantes metidos en el río dándose un chapuzón, mojándose, echando agua por la trompa.

De ahí íbamos todos a unos bancos para sentarnos y disfrutar del show. Mientras uno hacía sonar una campana con la trompa, otro izaba una bandera de Tailandia, al tiempo que otros dos portaban un cartel en inglés y en thai dándonos la bienvenida al campo de elefantes.

Jugaban al fútbol, no veas cómo meten goles, al baloncesto, vamos ni Pau Gasol. Arrastraban troncos, se liaban una cadena de hierro alrededor del cuello con la ayuda de la trompa. Pero lo más alucinante vino al final. Tres elefantes con la trompa, pintaron un cuadro cada uno en vivo y directo. Pero no veas que cuadros, ya quisiera yo hacerlo tan bien como ellos. Es más, según nos dijo Benito, tienen un record Guiness al cuadro más grande pintado por un elefante, y si no recuerdo mal sus medidas eran 2,40 metros de altura por 12 metros de largo. Un cuadro pintado por un elefante viene a valer aproximadamente unos 2000-3000 baths (40-60 euros)


Una vez terminado el show, nos invitaron a Marta y a mí a subir a lomos de un elefante cría...Ver las fotos. Tras todo esto, nos llevaron de paseo en elefante por la selva durante 30 minutos. Nuestro elefante era colosal, enorme, muy bonito. El paseo se inicia en el mismo lugar del espectáculo, atravesamos todo el río de orilla a orilla, suben montaña arriba por un camino de cabras, pedregoso y muy empinado en algunos tramos y con mucho barro. El viaje es una experiencia maravillosa. Eso sí, no os imaginais la que podía llegar a moverse. Terminas con la espalda destrozada por los golpes contra el respaldo, pero benditos golpes...el momento merece la pena.

A lo largo del recorrido, había unos cuantos puestos de los lugareños, que aprovechaban para hacer negocio, en donde te vendían paquetitos de caña de azúcar o de bananas para dárselo a los elefantes por 20-30 baths (0,40-0,60 euros). Para ellos era como un dulce que se lo tragaban de un bocado. Pero claro, no era plan de comprar en cada puesto, ¿no?


Nosotros a mitad camino, dejamos a nuestro querido paquidermo, y nos montamos en un carro tirado por bueyes típico en la zona norte del país. El paseo duró hasta el centro de los elefantes. Allí hicimos una pausa para un café con Benito y hacer unas compras para llevarnos un recuerdo de allí (unos imanes y unos marca páginas hechos de papel fabricado con caca de elefante)







Ahora nos tocaba el descenso del río en balsa de bambú. 4 kilómetros en una balsa que nos evoca a los náufragos listos para avandonar la isla...Cuando veáis la balsa lo entenderéis.


Antes de subir a la balsa, nos pusieron a los dos unos sombreros de esos típicos de bambú para protegernos del sol. Estábamos divinos. Los dos "marineros" que iban con nosotros eran graciosillos, y no paraban de dar golpes al agua con la vara de bambú que les servía para impulsar la balsa y decían cosas como "anaconda, anaconda" o "cocodrilo" para ver si nos asustábamos. Sin lograrlo, claro.
Hubo un tramo con unos rápidos, no muy fuertes, y cuando llegamos a un tramo más tranquilo, en calma, nos dejaron "pilotar la nave" y así aprovechar para sacar una foto para llevarnos un recuerdo.


A lo largo del recorrido, en las orillas, había un montón de árboles del lichi (o como se diga) un árbol frutal tropical originario del sur de China, donde se conoce como 荔枝 (pinyin: lìzhī), el sur de Indonesia y el este de Filipinas, donde se conoce como Alupag. Así, de vez en cuando, acercaban la balsa a la orilla y con la vara de bambú, golpeaban los árboles y caían unos cuantos frutos para comer mientras disfrutábamos del paseo.

Tras llegar al final del viaje en balsa, nos estaba esperando Benito. El siguiente destino era la granja de orquideas, pero antes hicimos una parada en un pueblecito de cuyo nombre no recuerdo en absoluto, por su complejidad más que nada. Allí había un auténtico mercadillo, autóctono, lejos del turismo, tan solo gente del lugar. Era muy curioso, chocante diría yo. En el aire una mezcla de olores increibles, desde el dulce aroma de las frutas, al más repugnante y asqueroso de los olores que nosotros no estamos acostumbrados a respirar, pero para ellos es tan natural como el que más. Olores desagradables procedentes de algún puesto donde vendían vísceras y desperdicios de pollo o búfalo, o el olor impactante que te hacía retroceder o pasar corriendo del pescado secándose al sol. Otros olores te abrían el apetito, como el apetecible aroma del cerdo a la plancha o pollo frito.

Allí se podía ver de todo, absolutamente de todo. Desde la fruta más apetitosa y apetecible, hasta verduras, especias, hongos y setas enormes, juguetes, pescados y mariscos, comida lista para llevar, carne de búfalo, de cerdo, de pollo e incluso INSECTOS...Era asqueroso ver gusanos del tamaño de un meñique, grillos, termitas, escarabajos del arroz (que eran tan grandes como una nécora) y lo más asqueroso eran ver unas ranas abiertas en canal pinchadas en palos y llenas de moscas que la gente se llevaba para freir.


Lo que más nos chocaba era ver a la gente llevarse insectos a casa como el que se lleva caramelos (unos pocos de estos, un puñado de aquellos, un par de estos otros...) Para ellos es algo muy normal. Era algo que a mí en particular no me apetecía probar, pero si que me apetecía mucho mucho ver un auténtico mercado autóctono donde poder ver ese tipo de cosas, y ya veis que lo logré.
En la siguiente entrada, os enseñaré a través de fotos, cositas que se vendían en aquel mercado tan auténtico....



































miércoles, 11 de junio de 2008

30/04/2008 (Día 4º) Excursión en taxi.....Chiang Mai

Pusimos el despertador a las 8.30 de la mañana. ¡Sorpresa! Abro los ojos y veo que son las 8.50 y el despertador no ha sonado. Normal, el móvil seguía con la hora de España, por eso no sonó. Pues, ala, a la carrera a vestirnos y a la calle. menos mal que anoche nos duchamos...

A pesar de todo, ahí estaba el taxista (ver foto). Nos estaba esperando con sonrisa en ristre y listo para iniciar el tour. No teníamos ni idea de su nombre, tampoco nos lo dijo ni nosotros lo preguntamos, aunque sospecho que iba a ser difícil de recordar. Mejor no saberlo...

El coche era un Toyota gris, grandecito, no de los nuevos, pero estaba bien. Lo que nos sorprendió fue lo limpio que estaba por dentro, limpísimo, de verdad.

El día comenzó bien, con sol.


El primer templo( Wat Chiang Man) era bastante grande comparandolo con lo que ayer vimos. El templo más viejo de Chiang Mai. El rey Mengrai vivió ahí mientras que supervisaba la construcción de la ciudad. Este templo contiene dos muy importantes y veneradas imágenes de Buddha - Phra Sila (Buddha de mármol) y Phra Satang Man (Buddha cristalino). Eso si, nos os podeis imaginar la cantidad de mosquitos enormes que había. Yo me agobié un poco, pero Marta pasó de ello. Quien lo diría.

Lo de los mosquitos no es broma ni cuento chino, es tan real como que estoy escribiendo esto, sino ver la foto y opinar. El dedo es el de Marta para que compareis.

Allí había un grupo de monjes sentado a lo suyo, vigilando que los que íbamos a ver el templo, lo respetáramos, no hiciesemos extraño, y sobre todo indicando a las mujeres que se cubrieran los hombres y que nada de ropa por encima de las rodillas. Normas de la casa. Por otro lado, había unas personas rezando tan tranquilas, y claro, me vieron con cámara en mano y ante la duda, me indicaron que nada de fotos a quien estaba rezando, por respeto. Y claro, uno no puede evitar sacar una foto como esa. Ver el resultado, jeje.....

El segundo templo que fuimos a ver fue el que más nos gustó. Su nombre Wat Phrathat Doi Suthep.
El templo es usualmente referido como Doi Suthep, sin embargo, este es el nombre actual de la montaña en la que se encuentra ubicado. El templo se encuentra a 15 kilómetros de la ciudad de Chiang Mai y es un lugar sagrado para muchos tailandeses. Desde el templo se pueden obtener impresionantes vistas de la ciudad y sigue siendo considerado como un destino muy popular para los turistas. . La localización del templo permite vistas magníficas sobre la ciudad en un día claro. La construcción original del templo permanece como una leyenda y hay unas cuantas versiones diferentes. Se dice que el templo fue fundado en 1383, cuando el primer chedi se construyó. Con el tiempo, el templo se expandió y se hizo más extravagante. En 1935, se construyó una carretera que conducía a Doi Suthep.
Según la leyenda, un monje llamado Sumanathera de Sukhthai tuvo un sueño; en su sueño, Dios le dijo que vaya a Pang Cha y busque una reliquia. Sumanathera fue para allá inmediatamente y se dice que encontró un hueso, que muchos dicen es el hueso del hombro de Buda. La reliquia desató poderes mágicos; brillaba, desaparecía y se movía sola. Dharmmaraja hizo ofrendas y realizó una ceremonia cuando Sumanathera llegó. Sin embargo, la reliquia no mostró características anormales y el rey, dudoso de la autenticidad de la reliquia, le dijo a Sumanathera que se la quede.
Sin embargo, el Rey Nu Naone del Reino Lanna escuchó de la reliquia y le pidió al monje que se la lleve. En 1368, con el permiso de Dharmmaraja, Sumanathera llevó la reliquia a lo que ahora es Lamphun, en el norte de Tailandia. La reliquia aparentemente se dividió en dos, un pedazo era del mismo tamaño y el otro era más pequeño que el original. El pedazo más pequeño de la reliquia fue engarzado en el templo en Suandok. El otro pedazo fue puesto por el Rey en la espalda de un elefante blanco que fue soltado en la selva. Se dice que el elefante trepó Doi Suthep, que en ese tiempo se llamaba Doi Aoy Chang, gritó tres veces antes de morir en el lugar. Fue interpretado como una señal y el Rey Nu Naone ordenó que se construya un templo en ese lugar.

Nada menos que 300 escaleras nos separaban de él. Pero sin desayunar nada de nada (no olvideis la historia del despertador) y al final logramos subirlas todas. Abajo, antes de empezar a subir las escaleras, nos encontramos una especie de "festival" con mucha gente donde estaba un grupete de gente bailando unos bailes y danzas de allá.

Allí hicimos un poco el paripé budista, eso sí siempre con mucho respeto, ya que nos parecíe una falta de respeto hacia ellos el "hacer" lo mismo que hacían ellos al rezar. Tan sólo nos dedicabamos a contemplarles en esos ratos de oración. No hay que olvidar que los tailandeses son muy creyentes y para ellos es muy serio e importante esos momentos de oración.



Al decir que hicimos un poco el tonto, nos referimos a que nos encontramos una sala donde había dos monjes que ponían la famosa pulsera blanca en la muñeca derecha. La cosa es que desde la entrada debías ir de rodillas hasta llegar a él, y una vez delante, agachabas la cabeza en señal de respeto y te colocaban la pulsera. La anécdota, por mi parte, fue graciosa. como dije había dos filas. Pues bien, yo listo de mi, viendo que en una de ellas estaba llena de hombres esperando, vi que la otra estaba libre sin nadie, y sin pensarlo dos veces me fui a ella. Avanzando de rodillas, acercándome al monje, con decisión y coraje, hasta que de repente, cuando estaba a puntito de llegar ante él, una mujer que estaba allí, me da unas toquecitos en el hombre y me hace ver que estaba en la fila equivocada...estaba en la fila de las mujeres. Luego me dí cuenta que había una fila sólo para mujeres, y otra sólo para hombres. No dejó de ser una anécdota simpática, ¿no?


En fin, el tour continuó con la visita al tercer templo. Se trata del Wat Suan Dok. Este templo también tiene su encanto. Es más, a Marta la encantó. Lo malo que se puso a llover, y de qué manera. Y de nuevo sale a relucir la amabilidad de los tailandeses. Ni corto ni perezoso, el taxista se bajo del coche, abrió el maletero y sacó un paraguas que nos prestó para poder ver el templo...¡qué majete el tío!







El nombre del templo se traduce como "el campo del templo de las flores". Es un templo del siglo XIV situado justo al oeste de la antigua muralla de la ciudad. Fue construido por el rey de Lanna para un venerado monje que llegó desde Sukhothai para el Vassa o "retiro de la estación de lluvias. Este templo tiene varias características únicas. Una es el gran ubosot del templo ("pasillo de la ordenación"). Es inusual, no solamente por su tamaño, sino también porque está abierto a los lados en vez de encerrado. En segundo lugar, hay una gran cantidad de chedis que contienen las cenizas de los gobernantes de Chiang Mai. El templo es también sede de la universidad budista de Mahachulalongkorn Rajavidyalaya.




Bien, y hasta aquí todo correcto. A partir de aquí empieza lo peor del día: la visita a las 7 tiendas que estaba incluido en el tour. Esto funciona de la siguiente manera. Al contratar la excursión con el taxista, él te lleva a ver los templos de turno sin ningún problema de tiempo. podemos estar todo el tiempo que queramos viendolo que él tranquílamente nos esperaría en el coche. Ahora bien, una vez acabada la visita a todos los templos, nos lleváría de "excursión" por varias tiendas en las cuales por la simple razón de llevarnos, se llevará una comisión, que en este caso se traducía por un vale para gasolina. Este fenómeno es muy típico allí, ya sea alquilando un taxi o bien un tuc-tuc, ofrecen al turista de turno una excursión a un lugar determinado y de paso te pasean por una serie de tiendas donde se llevan un cupón de gasolina, o tabaco, o vete tú a saber. Total, que pagsamos la novatada, y como se suele decir, una y no más Santo Tomás.


Como no es plan de enrollarme contanda al dedillo todo el tour comercial, tan solo a modo de resumen os diré por donde nos metieron.


Para empezar una tienda de cerámica con taller propio, luego una joyería donde tenían una pedazo de exposición que tela marinera (Marta se compró un anillo de plata con circonitas muy chulo por 1000 baths, unos 20 euros). De ahí fuimos a una fábrica de sombrillas de papel, donde nos pintaron en las mochilas unos dibujos muy chulos previo pago, eso sí. Luego una fábrica de seda, donde podías ver el proceso de elaboración de la seda, desde la cría del gusano hasta el resultado final que se traduce en unas telas de seda preciosas. Tras eso, siguieron las más caras de todas, una de piel y otra de alfombres, colchas, tapices, todo muy caro. Era muy curioso como te abrían la puerta de la tienda al entrar y te regalaban con una sonrida, pero, ¡ay amigo! si salías sin haber comprado nada, ni te abrían la puerta al salir, ni mucho menos te decían adios...Tampoco nos importaba nucho, sólo teníamos ganas de terminar el martirio comercial en el que estábamos sumergidos....Y lo peor de todo era que se acercaba la hora de comer y aquello se hacía eterno.

Pero como todas las cosas, esta se acabó también, y de camino a la guesthouse, le comentamos al taxista la posibilidad de que nos fuese a recoger a la guesthouse el 2 de mayo para llevarnos al aeropuerto. Aceptó, todo por un precio interesante: 100 baths (algo más de 2 euros).

Tras pasar por la habitación de la guesthouses, nos fuimos a comer a un restaurante que venía en la guía de Trotamundos: su nombre Wok Restaurant. Estábamos solos en el restaurante. Tardaron un montón en servirnos y para mi gusto bastante normalito. Nos gusto mucho más el Ratana´s Kitchen de anoche, donde vas a parar.


Tras la comida fuimos a internet a leer el correo y ver el tiempo en los próximos días. El precio era de risa, 1 hora/15 baths (0.30 euros). Desde allí, aprovechamos para llamar a Nong, de la agencia Thai Access Tours, una agencia que organiza excursiones y que además tanto Nong como su primo "Benito" hablan en español, y eso es un puntazo para los turistas españoles que la mayoría de las veces (por no decir siempre) les toca un guia de habla inglesa. Intentamos llamarles por teléfono y parece ser que no es tan sencillo, porque en función de la compañía de teléfonos, o si es un móvil o no, había que marcar unos prefijos u otros. Dar las gracias al muchacho que trabajaba en el ciber, un encanto, porque al verme apurado, se prestó en hacer él mismo la llamada desde su móvil, y de esa forma pudimos hablar con Nong.


Total, quedé con ellos en que nos venían a buscar hoy mismo por la tarde a la guesthouse. Aprovechamos, ya que estábamos conectados a internet para mandar un correo a la familia.

En 15 minutos estaban ya en la guesthouse tanto Nong como su primo Benito. Vinieron a recogernos en su coche y nos fuimos con ellos a tomar un café muy cerca del Night Bazar.


Pasamos un rata agradable con ellos. Muy simpáticos los dos. Y es curioso lo bien que hablaban español. Por curiosidad preguntamos a Nong cómo había aprendido Español y su respuesta fue curiosa. Nada de Filología Hispánica o cosas así, no. Lo aprendió por su cuentas, de forma autónoma, leyendo libros en español, algo de gramática y de esa forma ahora mismo nos encontrábamos hablando de una manera tan fluida con ellos.


Al final quedamos para mañana a las 7.15h en la guesthouse para hacer un circuito privado, es decir, nosotros solos con el guía, que iba a ser Benito. Haríamos lo siguiente:

  • Campo de entrenamiento de elefantes


  • 1/2 h de paseo en elefante por la selva


  • 1/2 h de paseo en carro de bueyes


  • Descenso en balsa de bambú por el río a lo largo de 4km.


  • Granja de orquidias


  • Visita a las tribus del norte, incluidas las mujeres jirafa

    Y todo ello por 2800 baths por persona, con la comida incluida (57 euros más o menos)
    Antes de que Nong y Benito nos dejaran, nos aconsejaron ir a cenar al Riverside. Alguien que visita Chiang Mai no puede dejar de ir a cenar allí (luego os contaré cómo es)


Tras dejar a los dos amigos, fuimos de nuevo al Night bazar, y esta vez la hemos liado:

  • Bolso con un elefante bordado más imperdibles (110baths: 2.30euros)


  • 2 camisetas Billabong y una camiseta Lacoste de chica (400 baths: unos 8 euros)


  • 2 pantalones Thai (198 baths: 4 euros)


  • 2 pantalones cortos (320 baths: 6.5 euros)


  • 1 camisa thai blanca para mí (160 baths: 3.20 euros)


  • 1 reloj Rolex de chica (950 baths: algo más de 19 euros)


  • 1 pasmina de seda negra (99 baths: unos 2 euros)


  • 1 zumo tropical buenísimo casi 1/2 l. (30 baths: 0.60 euros)


  • 4 pañuelos de seda y algodón (100 baths: unos 2 euros)


  • Camiseta de Custo (250 baths: unos 5 euros)

A eso de las 21.15h nos fuimos caminando hasta el Riverside. Que razón tenía Nong, una visita a Ching Mai no será completa hasta pasar por el Riverside. Un legendario restaurante y pub, con música en directo, junto al Ping River. El la planta baja está el escenario donde tocan en directo, también la barra del bar y mesas donde cenar o simplemente tomar algo mientras se disfruta de la música en directo. En la planta de arriba más mesas. Además, se puede tener la oportunidad de vivir una experiencia muy agradable. Riverside ofrece la posibilidad de poder cenar a bordo de un barco mientras navega por el río. Nosotros cuando llegamos al Riverside, nos llevaron a un segundo barco que estaba en el muelle, el cual no se movía, sino que tan solo estaba allí quieto, el que va navegando por el río llegó después. Y la verdad es que se estaba de maravilla, buena temperatura, el sonido del río, la música desde el interior, buena comida, mejor compañía, una paz y una tranquilidad increible. RECOMENDADO.


Y esto fue lo que cenamos, vosotros decis si mereció la pena:
  • Rollitos de primavera (spring rolls), nada que ver con lo que se come aquí en un chino, buenísimos.


  • Arroz con pollo


  • Tallarines con pollo


  • Cerdo frito con salsa de curry roja (super mega hiper picante....fui incapaz de terminarlo, que lagrimones por Dios)


  • 2 botellas de cerveza Singha, que no podían faltar


  • 1 botella de agua


  • Tarta de queso


Todo por 570 baths (unos 11.60 euros de nada)





Terminamos de cenar, disfrutando de la noche tan buena que hacía. Nos metimos dentro a escuchar algo de música en directo y con las mismas a dormir porque mñana nos venía a recoger el bueno de Benito...Buenas noches a dormir...
























































































































































































































































































































































































































































Mercado Nocturno de Chiang Mai (Night Bazar)

Sawatdii!

Llegamos a eso de las 17.00h. y estaban poniemdo algunos puestos. Otros ya estaban puestos. Aquello era de locos. Imaginaros una acera llena de puestos por donde vas pasando. Haceros a la idea: imaginaros el Paseo Pereda de Santander donde en la acera de la derecha y el la de la izquierda todo lo que se ve son puestos y más puestos. y no solo eso, además en las calles adyacentes más puestos.

Allí, cada vendedor trata de llamar tu atención de alguna manera para que compres allí algo.

Había de todo. Cosas raras, como relojes despertadores hechos con latas de coca-cola, de cerveza, etc., o cosas bien chulas, como figuras de madera, sedas....

La primera cosa en caer a la saca fue una maleta pequeña de Gucci para Marta, por supuesto de imitación, pero muy bien lograda. En un principio nos pedían por ella 3800 baths (unos 77.5 euros) y al final la conseguimos por 1800 baths (36.5 euros) junto con alguna palabreja un tanto insultante por parte del vendedor, bastante feo por cierto. Aunque todo esto forma parte del teatro del regateo en estos mercados.

Luego descubrimos un puesto con unas lámparas de papel preciosas. todas nos gustaban desde las pequeñas a las grandes. Al final nos llevamos la mediana por 150 baths (3 euritos)

Y por supuesto, no podía faltar los relojes de imitación tipo Rolex, Tag Heuer, etc. Pues bien, había leído en foros de viajeros en internet, si les comentas al que vende que estás buscando un buen reloj, ellos te cojen y te llevan a un trastienda en plan ilegal, a escondidas y allí te enseñan el material. Pues eso mismo me pasó a mí, que cosas. Nos cogió y nos indicó que le siguieramos .Era de película. Atravesando el mercado, pasando por todos los puestos. De vez en cuando se giraba para ver que le seguíamos y nos hacía un gesto con la mano para que le siguieramos. Entramos a una tienda de bolsos y maletas de imitación (justo donde Marta compró la maleta de Gucci), retiró una cortina del fondo de la tienda y abriendo una puerta, ante nuestros ojos aparecieron un montón de relojes tanto de hombre como de mujer, increible. Marta y yo nos mirábamos y no pudimos descojonarnos por la situación. Había cámaras en el techo para vigilar que nadie se llevara nada sin permiso, aunque a mí me daba en la nariz que aquellas cámaras eran de plástico para intimidar algo. Nos enseñó un montón de modelos y yo me decidí por un Tag Heuer Carrera Cronógrafo automático en negro y Marta un Rolex de mujer. En total todo iba a ser 3000 baths más 100 de propina para el vendedor por el paseo que dimos a la trastienda)

El reloj de Marta lo tuvieron que cortar un poco la correa de metal y lo sacaron fuera un momento lejos de nuestra vista. Tras el arreglo, Marta ve que el reloj que la han dado no se parece en nada al que ella había elegido. Y aquí empieza la movida....

El chico sale a buscar a su hermano. Empiezan a hablar entre ellos en su idioma, entran y salen varias veces de la sala. Nos muestran un Rolex que si se correspondía con el que había elegido ella, pero de repente Marta observa que empiezan a "destriparlo" medio a escondidas (Marta se dio cuenta de ello). Total, que tras ver ese chapucero espectáculo, decidimos que el Rolex para ellos y que nos llevaríamos mi reloj, el Tag Heuer, por 1500 baths (30 euros) frentre a los 1800 del principio.

Nos vamos de la tienda y al rato, el chico nos persigue reloj en mano, diciendo que el reloj estaba bien y listo. Pero al decirle lo que vimos (el destripe del reloj) se escusa diciendo que lo que estaban haciendo era ponerle una correa mucho mejor que la que tenía, y claro, le dijimos que no lo queríamos. Se fue. A saber qué dirían de nosotros después, pero nos la trae floja. Nosotros a lo nuestro y a seguir.

Para superar el cansancio y la odisea de los relojes, decidimos introducirnos de una vez por todas, en la cultura del país y probar las maravillas del masaje tailandés. Increible, durante una hora, pies, piernas, brazos, manos, espalda, hombros, cuello y cabeza, es decir, completito. A los dos nos retorcieron, nos soboron, nos estiraron, nos apretaron, pero de maravilla. Salimos de allí con el cuerpo dolorido, pero en 5 minutos estabas como nuevo, una sensación muy placentera. Parece mentira que las dos chicas que estuvieron con nosotros de poco más de 1.50 de altura tuvieran tanta fuerza, como metían el codo, como apretaban...pues todo eso por sólo 3 euros cada uno.
Tras eso, nos fuimos a cenar con la pareja gallega. Nos fuimos al RATANA (comida thai buena y barata) De ahí caminado al hotel para bajar la cenita y a dormir. Al día siguiente tocaba excursión con un taxista que nos iría a recoger al hotel y nos llevaría de tour.

Pero eso, amigos, es otra historia....

Chiang Mai para quien no lo conozca......

Chiang Mai (En Thai: เชียงใหม่) capital de la provincia de Chiang Mai, es la ciudad más grande y significativamente cultural del norte de Tailandia. Está situada en las coordenadas 18°47'20"N, 98°59'00"E, a unos 700 kilómetros al norte de Bangkok, entre algunas de las montañas más altas del país. La ciudad está en la ribera del río Ping, el afluente más importante del río Chao Phraya(río que atraviesa Bangkok).
En los últimos años, Chiang Mai se ha convertido en una ciudad cada vez más moderna, aunque carece del lustre cosmopolita de Bangkok. Tiene muchas atracciones para los millares de visitantes extranjeros que van cada año. La importancia histórica de Chiang Mai derivó de su localización estratégica importante en una ruta comercial antigua. Mucho antes de que la afluencia moderna de visitantes extranjeros, la ciudad fue un centro importante para la producción de artesanías: paraguas, joyería (particularmente de plata) y figuras talladas en madera.
Mientras que la ciudad (nakhon thesaban) de Chiang Mai cubre oficialmente solamente mayor parte del districto de Mueang Chiang Mai con una población de 150.000 personas, la urbanización irregular, ahora extiende la ciudad por varios distritos vecinos. Esta área metropolitana de Chiang Mai tiene una población de casi 700.000 personas, casi la mitad de la total en la provincia de Chiang Mai.

jueves, 5 de junio de 2008

29 de abril de 2008 (día 3º) Chiang Mai

7.30h


¡¡¡Pí pí piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!


Suena el despertador. Parece que el sistema antimosquitos funciona, de momento ni una picadura (hemos traido desde España RAID - ANTIMOSQUITOS a pilas con ventilador, creando corrientes...¿Genial!


Bueno, al lío, una duchita rápida y a desayunar.



Desayuno continental:





  • MIGUEL: café, croasan y bol de frutas (piña y sandía)


  • MARTA: té, croasan y bol de frutas (piña y sandía)


Bastante bueno.


Hacemos el check-in, ya que anoche era tarde y carretera y manta, a conocer Chiang Mai.


Hemos visto un montón de templos, unos mejores que otros, grandes unos y pequeños otros. Lo cierto es que nos esperábamos más afluencia de "güiris", pero más bien había pocos. Suponemos que el hecho de que estuviese lloviendo a influido, digo yo.


COMPRA DEL SUPER:



  • Galletas oreo..............23 baths (0,46 euros)



  • Bastoncillos para oidos .........12 baths (0, 24 euros)



  • Chicles................10 baths (0,20 euros)



  • Patatas Lays sabor barbacoa..........14 baths (0, 28euros)



Como se ve no está mal de precio, ¿no?



En fin, continuemos. Luego fuimos de paseo por unas callejuelas muy pero que muy agobiantes, llenas de puestos. Íbamos a comer en un mega bar tipo chiringuito gigante en unos sótanos llenos de tailandeses, pero nos echamos para atrás al ver que las condiciones higiénicas no eran las mejores (agua algo sucia por el suelo, incluso vimos cucarachas dando vueltas por allí...) Vamos que se nos quetaron las ganas de llevar a cabo ese primer contacto con la gastronomía Thai. Además todo estaba escrito en Thai, nada en inglés, lo que hubiese dificultado un poco a la hora de elegir un plato.



Tras eso, entramos en una especie de "Todo a 100" tailandés y allí vimos en un rincón, un bar muy pequeño y coqueto a la par que muy simple, donde hemos comido. Platos sencillos, con poco o nada picante y muy ricos. Esto fue nuestro menú:




  • 2 raciones de fideos thai (Noodles)



  • 1 ración de arroz con albahaca, delicioso.



  • 1 botella de cerveza Singha, que no falte



  • 1 botella de cerveza Chang, por supuesto



  • 1 coca-cola Light para Marta



  • 2 helados tipo corneto



Todo ello por sólo 230 baths, que en euros son poco más de 4, 5 euros.


Bueno, para escribir en nuestro diario de viaje (una libreta muy chula) hemos comprado dos bolis uno de Mickey Mouse y otro de Winie de Poo por 30 baths (unos 0.60 euros)
A todo esto, por casualidad y antes de ir a comer, mientras llovía a mares, como el sediento en medio del desierto que se encuentra con un oasis, algo paqrecido nos pasó a nosotros cuando el viento nos trajo unas palabras en español...¡¡¡Bendito sonido, agradable melodía para mis oidos!!!
Era una pareja gallega, de Vigo. ¡¡Hola Pablo, hola Elena!! ¿Qué tal va el embarazo?
Hablamos un poco y luego cada uno por su lado. El destino hizo que nos volvieramos a encontrar poco después de comer. Allí estuvimos mucho más tiempo hablando,hasta el punto de quedar para cenar algo típico de allí, me refiero a lo gastronómico, nos llamaba mucho, sobre todo a mí...comida exótica. La hora era a los 21.00h. Que se preparen nuestros estómagos.
Mientras tantos nosotros continuamos la marcha. Para hacer tiempo hasta las 17.00h que se abría el Mercado Nocturno, que ya os contaré, hicimos tiempo dando una vueltilla por los alrededores. Callejeando, dimos con una perfumería bastante grande, con unos precios de risa. Algo compramos.....un pedazo bote de body milk de Nivea, y unas sales de baño para nuestra estancia en Krabi.

martes, 3 de junio de 2008

En casa de Julie

28 de Abril de 2008 (DIA 2: Parte 2ª)



18.15 hora local.


Seguimos en el aeropuerto. Esto es de traca. Cuando hemos ido a facturar para el vuelo a Chiang Mai, nos dicen que nuestro vuelo salió a las 16.40h y nosotros como idiotas aquí. Ja ja ja, con eso de que en la hoja que nos dio la tailandesa ponía 21.10h, pues que nos hemos liado...



Pero, como no hay mal que por bien no venga, después de estar un rato largo en la ventanilla de facturación, nos han dado un vale a cada uno con un valor de 100 baths por persona para gastar en la zona de restaurantes. Y como el vicio es el vicio, allá que nos fuimos a tomar dos pedazos de helados riquísimos por gentilecia de la compañía.


NOTA: los helados de la imagen no se corresponden con los que nos metimos entre pecho y espalda, simplemente es una ilustración, ya que no tuvimos oportunidad de sacar un foto a los que realmente nos estábamos devorando. Cosas que pasan.



Conclusión, nuestro avión sale a las 22.25h (ya veremos si es así).




Tic-Tac, Tic-Tac, Tic-Tac.....¡Llegó la hora! Estamos esperando para pasar por la puerta B2 y subir a bordo del avión de la compañía THAI AIRASIA que nos va a llevar a Chiang Mai [...]


[...]Por fin hemos puesto pie en Chiang Mai. De ganas besaba el suelo...por Dios, que día más largo.




Ya tenemos las maletas, de momento siguen con nosotros. Ahora salimos pitando en busca de un taxi que nos lleve por fin a Julie´s Guesthouse que es donde nos alojaremos.




Hemos ido a una taquilla del TAXIMETER y por 110 Baths (unos 2.30 euros) nos han llevado a Julie´s Guesthouse. Es un poco más caro que un taxi normal, supuestamente, pero vas seguro al destino sin timos de por medio. Y con el día que llevábamos mejor no arriesgarse. Además llueve....

A eso de las 00.20 de la noche hemos puesto pie en la guesthouse. El sitio está bien, muy chulo. La ducha es curiosa, es un grifo en la pared con un pequeño calentador de agua, donde físicamente no existe un ducha, sino que esta no está separada del resto del baño y al ducharse mojas todo el baño (ver la foto).


Pues eso, que la guesthouse tiene un estilo muy Hippie, con muchos colores en la pared, las sábanas, todo...es precioso.



Cogimos una botella de agua y a la cama que mañana toca madrugar para empezar a patear la ciudad. Nuestra room era la 96.